Lo que me faltaba vivir

0
2022
Es importante señalar que el fin de esta columna jamás es para victimizar la maternidad o como se le conocía años atrás “causar lástima”, al contrario, el motivo siempre fue y será observar desde otro ángulo la vivencia o experiencia si le quiere nombrar así y concientizar a toda persona que no pertenece al gremio de la maternidad (aquí agregue el motivo que le aplique, acomode o guste del porqué no es miembro honorario).
Después de esta breve pero puntual introducción les cuento que en días pasados me discriminaron por ser madre; en pleno 2021, como lo externé en mis redes sociales: “fue increíble”, pero no es la primera vez, pero si la primera vez que no me dolió, no me causó tristeza, me llenó de rabia, de coraje, reí sí, de ironía.
Repito es increíble pero real que, entre tanto levantamiento de voces, tanta lucha que ha costado violencia, dolor y vidas de tantísimas mujeres (madres o no, todas con el mismo objetivo) una lucha que es vista, escuchada en todas las plataformas habidas y por haber, criticada por todos sin discriminar género, arropada por unos cuantos que a veces a escondidas apoyan para no ser ofendidos u odiados.
No mi gente, no me encabrité, no lloré por la acción que ese hombre tuvo hacia mí, al contrario, lo observé, un hombre joven no alcanzaba los 30 años, con acceso y sabiduría básica en tecnología, por lo menos le sabe mover a las redes para ser explícita, por obvias observaciones se entiende que conoce de los movimientos y “reclamos de derechos” de las mujeres.
No puedo hablar de su personalidad, su formación o su historia, porque no lo conozco; pero no les pasa con las personas (repito y es la última vez, no importa el género), cruzas con gente, que a veces no es necesario intercambiar palabras y sus acciones dicen y dejan mucho que desear; bueno justo esto pasó.
El hombre se dedica a la venta de bebidas alcohólicas y como sigo haciendo análisis de lo sucedido, es obvio que tiene poco tiempo o apenas va despuntando su negocio, ¿por qué? Porque estaba repartiendo muestra de sus tragos a todos los mercantes y público presentes, es una técnica muy vieja que todo emprendedor alguna vez ha practicado, es buena si usted tiene su negocio o quiere emprender, se la recomiendo.
En fin. Me percaté de lo sucedido justo cuando el hombre en cuestión se acerca a una vendedora de aguas frescas (muy ricas, por cierto) que casualmente estaba conversando conmigo y mis hijos se encontraban a lado mío; le ofrece un trago (muestra) a la chica de las aguas, la joven le dice: “no, gracias”, el hombre voltea, me ve, me “brinca (es decir pasa al vendedor vecino) y en lo que sucede eso dice “a usted no, por los niños” se sonríe aparentando “educación” y sigue su camino.
Primero, sonreír después de un comentario así no quita que excluyas a una madre de familia, en qué universo tienes que vivir para pensar y sobre todo decidir que no DEBE probar una muestra de bebida alcohólica (porque no era un vaso estándar y menos una botella, y qué importa el tamaño que sea) por solo ser madre de 2 seres.
Tuve la conversación de lo sucedido con alguien muy cercano a mí, hombre por cierto y su punto de vista es el siguiente: “es que vio que ibas con los niños y pues por eso no te quiso ofrecer, sabe que tú eres la que iba a manejar…”, tiene un punto y es válido lo reconozco, el alcohol y el volante no se combinan jamás.
Pero de eso a imponer escenarios y suposiciones hay mucho tema y diferencia.
Lo seguí observando (esto va más allá del trago que ofrecía quiero que quede claro, no se pongan intensos, no estoy mendigando una simple muestra de bebida), el hombre siguió caminando hasta terminar con todo lo que cargaba en la charola, le ofreció a todo aquel que se cruzaba en su camino, pero lo volvió a hacer, iba una familia de 3, le ofreció el trago solo al que parecía ser el padre y a la señora no, los invitó a pasar a su puesto para que probara otros sabores y demás; pero a la señora “ni maíz paloma” como dicen en mi rancho.
Lo sigo viendo, pasa un grupo de chicas, jóvenes y lindas, sale de su puesto con charola en mano y les ofrece tragos. Ese grupo de mujeres jóvenes no iban acompañadas de nadie, solo eran ellas, no hombres, no padres o madres, solo ellas. Después del trago que bebieron, se acercan ellas a su puesto y le compran un vaso de bebida alcohólica preparada por el susodicho.
Su supuesto “juicio” es más que obvio que al aplicarlo no está ni definido y menos balanceado, esto no tiene nada que ver con que “ay no te doy porque eres mujer”, “porque eres madre y vienes sola con los niños”; es porque “ERES MADRE y punto”.
Discriminación con la firma genuina del machismo arraigado; ese del que se viene luchando por eliminar, ese que aun en este 2021 se practica y no solo en nuestros padres o nuestra generación, si no en los que nos siguen.
Viendo y percibiendo a diario las innumerables reacciones de las mujeres en su lucha, el desacuerdo y descontento de las practicas machistas actuales, esas que tristemente no desaparecen solo se transforman (y esta columna parece, pero no es clase de ciencias); debe ese hombre vivir debajo de una roca, aunque no creo porque para su negocio si es “muy pro” es decir muy vivaracho para atraer ventas; y como dice mi señora madre “para todo tienes que ser viva no solo para lo que te convenga, porque tienes que pensar en el prójimo, no hacerle daño” y tiene razón, pero más que eso, esas actitudes y acciones que mostró este hombre, claramente ustedes conmigo podemos observar el machismo es su máximo esplendor.
Clásico de tienes hijos y ya no puedes ni debes hacer, decir, actuar, no puedes vestir, opinar y por lo visto ahora tampoco beber una simple y diminuta muestra de bebida alcohólica. ¡Háganme el bendito favor!
Mujeres que me leen, yo no soy abanderada de nadie ni de nada, ni lo pretendo; tengo la fortuna de tener este espacio y poder derramar lo que siento y pienso por medio de esta columna, sin la esperanza de crear controversia o discusión con quien difiera con lo que escribo, porque respeto la opinión y perspectiva de todos, me quedo con lo bueno y sigo derecho.
No es mi intensión cambiar el pensamiento de nadie porque yo misma sigo en Reconstrucción de tantas y tantos sistemas y formas en las que fui educada y rodeada y aún sigo tropezando, pero ahora identifico, analizo y empiezo el ejercicio de corrección.
Porque hay algo que nunca ha cambiado ni va a cambiar: como padres y vuelvo y repito, no tiene nada que ver con el género, somos el ejemplo de nuestros hijos y nuestras acciones y actitudes se transmiten sin solicitud, nuestros hijos las reciben a diario, ellos aprenden de la muestra que damos. Las mujeres queremos que nuestra situación cambie y seguimos permitiendo situaciones que ya no deberían de existir, porque no nos tomamos el tiempo de analizar la situación, de cuestionar porqué sigue sucediendo y porque ahora nos incomoda.
Este camino no es fácil, porque el machismo no solo lo traen los hombres en su ser, somos todos, pero ya es tiempo de que si queremos que realmente exista un cambio y un futuro saludable para nuestros hijos (sobre todo nuestras hijas), por muchas voces que griten, si no alzamos la nuestra en casa, identificando, deteniendo y rechazando comportamientos machistas no habrá solución menos un mañana mejor.
No, no es que seamos mejor que el hombre, y el propósito no debe ser “ser superior al hombre”, al menos no comparto ese pensamiento; si me quieren asignar una bandera, con gusto puedo ondear la bandera que comulgue con la idea de ser mejor persona que ayer, la de equivocarse, reconocer y modifican conductas, de una maternidad libre y por todo lo alto yo una Mamá sin instructivo, feliz tomo con mis manos y con ritmo meceré una bandera de una sociedad que abraza la maternidad y no la somete.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here