ELPAÌS.-Un fuerte olor a café verde invade la condensada y húmeda atmósfera de las primeras horas del día en la aldea de El Guantillo (Honduras). Desde las cinco de la mañana sus calles empinadas, sin asfaltar y apenas transitables para los coches, son un vaivén de mujeres cargadas con cubos llenos de masa de maíz. Serán los desayunos que darán fuerzas a adultos y menores para cortar sus siembras: el café que se cultiva en las montañas de la zona, una la variedad de gran calidad conocida como número 9.sastres naturales que azotan el país. El resultado de todo esto es una fuerte emigración rural hacia la capital (Tegucigalpa) o a zonas conurbanas. Con consecuencias desastrosas para el tejido social, como son la desintegración, la violencia, los altos índices de desempleo y la precariedad en las condiciones de vida, muchos hondureños optan por migrar a los Estados Unidos, resignados a rifársela en el camino, y a asumir todas sus consecuencias.

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