SINEMBARGO.-Carmen tiene tres hijos. Uno de ellos, Jorge Aníbal Cruz Mendoza, es uno de los 43 estudiantes desaparecidos en la ciudad de Iguala, en el sur de México, el 26 de septiembre. Desde esa fecha vive sumergida en la tristeza.
“Ya son seis meses y no veo a mi hijo. Tenemos mucha fe en que esto termine pronto”, afirma. “No quiero ver sus fotos todavía porque soy muy chillona, y pues luego me pongo a llorar”.
En los padres es evidente el dolor por la ausencia de sus hijos, a los que las autoridades ya consideran muertos. Este jueves volverán a salir a las calles en una nueva jornada global de protestas al cumplirse seis meses de la desaparición.
Ya han marchado cientos de kilómetros, encabezado miles de reuniones, tocado puertas, pero todavía ninguna que pueda abrir la esperanza de encontrar con vida a los estudiantes del magisterio de la escuela “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, detenidos por policías y entregados a un grupo criminal en el estado de Guerrero.





