CONACYT.- La ingeniera química Priscila de Alba puede presumir a sus 24 años haber visto ballenas unicornio y tiburones groenlandeses, viajado en un trineo jalado por perros, aprendido sobre caza de focas en Groenlandia y avistado osos polares bajo la aurora boreal.

Así también haber dado seguimiento a una serie de experimentos y manipulaciones que incluyeron desde recolectar muestras de hielo, agua salada y fitoplancton, hasta encargarse de las provisiones de un barco y cocinar para una tripulación.

Todo esto, al haber participado como asistente científica en la expedición científica internacional Under The Pole II, que durante 15 meses la situó en el Polo Norte, a bordo del barco WHY.

«El objetivo principal fue explorar las aguas del Ártico en Groenlandia, con equipo de buceo y fotográfico. Otro de los objetivos era llevar a cabo los programas científicos que teníamos con varias universidades», apuntó la egresada del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.

Gracias a su experiencia en la investigación obtenida a través de prácticas profesionales en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la ingeniera fue considerada para formar parte de este proyecto. A ello se sumó su capacidad de hablar francés, inglés y español de manera fluida, además de contar con una serie de contactos en Francia, derivados del programa de intercambio que estudió en la École d’Ingénieurs de Purpan de Toulouse, durante sus años universitarios.

De Alba fue la única latinoamericana en la expedición, pues el resto de la tripulación se conformaba por científicos y especialistas provenientes de Francia, Estados Unidos, Dinamarca y Eslovaquia, entre otros.

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