BBC.- Todo empezó con el sueño de una vida mejor.

Una mujer en las islas Comoras, una excolonia francesa al sudeste de África,decidió subir a su hijo de 8 años a un avión con rumbo a París para que tuviera un futuro más promisorio.

El menor viajó solo el 21 de marzo, utilizando el pasaporte de su primo. Y con una mochila del Hombre Araña más grande que él.

Pero lo que prometía ser un sueño se convirtió en una pesadilla.

El niño lleva diez días retenido en la sala de espera del aeropuerto parisino, junto a adultos acusados de intentar entrar ilegalmente a Francia, y se ha vuelto el centro de una polémica sobre los derechos de los menores en Francia.

El plan

La idea de la madre era que el menor fuese recibido por familiares en la capital francesa, pero el plan no se desarrolló como estaba previsto.

Tras aterrizar en el aeropuerto Roissy-Charles de Gaulle, el pequeño fue detenido al presentar el pasaporte de su primo.

Fue acompañado por la policía al área donde se lleva a las personas sospechosas de intentar ingresar ilegalmente al país.

La decisión de las autoridades fue mantenerlo en esa sala de espera para su propia protección, mientras se hacía contacto con sus familiares.

Pero fue en este punto donde el caso se convirtió en el foco de una controversia.

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