EL PAÍS.- Estaba Zúrich de blanco. La nieve caída en las semanas anteriores cubría los laterales de las pistas de aterrizaje, los andenes de los trenes y se amontonaba en las aceras de las calles. Sin sol, con charcos, a la una de la tarde ya había luz de atardecer. Un poco más tarde llegó el Madrid, en un avión fletado por la FIFA. Los jugadores
nominados esperaron el comienzo de la gala en el Kameha Grand Hotel, a un kilómetro de los estudios en los que la FIFA ha decidido montar este año la gala. Lejos del centro y muy cerca del aeropuerto, en un polígono industrial rodeado de grúas de color rojo.
Era un ir y venir de gente en el hall del hotel. La conversación principal: la ausencia de los jugadores del Barcelona. Los focos se trasladaron a las 18.30 a los Estudios TPC. Allí estaban Zidane (sentado entre su mujer y Ferguson) y Cristiano Ronaldo (acompañado por su novia). También Fernando Santos, Claudio Ranieri y Antoine Griezmann. La mayoría de los jugadores llegó acompañado por sus parejas e hijos; el de Marcelo se entretuvo un buen rato a rematar balones antes de ajustarse la pajarita.
Faltaba Messi. Ningún jugador del Barcelona acudió a la gala (estaban invitados el argentino, Iniesta, Piqué y Luis Suárez), según el club para “priorizar la preparación del partido del miércoles con el Athletic”.
Ayer por la noche los de Luis Enrique empataron contra el Villarreal y perdieron el segundo puesto en la clasificación en favor del Sevilla: de los últimos 11 partidos disputado, solo han ganado cinco.
La decisión, consensuada entre todo según dijo Mestre, el vicepresidente deportivo, no ha tenido que ver con que Messi no ganara el galardón.Otro aire sopla en el Real Madrid, acompañado ayer por Florentino Pérez. “Tengo tantas cosas que decir que me he bloqueado. Estoy muy feliz, quiero dar las gracias a mis compañeros y entrenadores [Zidane y Santos] a todos los que me apoyan y están conmigo siempre, en los momentos buenos y malos. Fue el mejor año de mi carrera, había dudas, pero el trofeo demuestra que sigo trabajando bien. Ha sido un año magnífico, nunca me olvidaré de él. Los premios hablan por si mismos”, dijo Cristiano Ronaldo al recoger el premio. Es el último premio de 2016 que levanta el portugués.
El sábado pasado en el Bernabéu enseño a la afición el cuarto de Balón de Oro. Pocas semanas antes, en el Mundialito,
fue elegido mejor jugador del torneo (marcó un triplete en la final contra el Kashima). “Las estadísticas no engañan. A veces la gente habla demasiado…”, dijo