La otra cara del campamento de migrantes, que se encuentran en el bordo, en el llamado parque del Río, migrantes mexicanos y de otras nacionalidades preparan sus propios alimentos y algunos venden para poder subsistir en la zona del Puente Nuevo Internacional.
Desde los típicos frijoles mexicanos, pasando por las pupuzas de El Salvador o las típicas papas a la francesa, pollo frito y hasta caldo de pescado, es parte de la gastronomía migrante que a diario preparan en la zona del bordo del Río.
Este grupo de migrantes vive en cierta forma separados e independientes al grupo dentro del área federal del Puente, aún en medio de las necesidades que les agobian han construido sus propias hornillas o braseros de tierra y hasta con parrilla para preparar lo que a ellos les gusta.
Encontrar los alimentos que te gustan y lejos de tu país, es uno de los privilegios que varios migrantes pueden encontrar en el bordo del Río. Inclusive las típicas sopas instantáneas son parte del menú para comer o vender.
Este grupo de migrantes no están esperando que les traigan alimentos, sino que ellos preparan y buscan ser autosuficientes en la parte económica.
Obtener un ingreso, dar un servicio y a la vez preparan su propia comida es algo de un privilegio que no muchos migrantes del mismo campamento tienen, porque a ellos les gusta trabajar y no vivir esperanzados que siempre les vayan a traer comida los voluntarios.
Mexicanos les pusieron ejemplo, luego salvadoreños, le siguieron los cubanos y hasta hondureños se animaron a trabajar y preparar su propia comida a su gusto. Un ejemplo que muchos otros debieran seguir, porque saben que la espera es larga y que las citas en cortes se las están dando a algunos hasta marzo del 2020.










