En plena pandemia, organizaciones religiosas y voluntarios no dejan de hacer trabajo comunitario en campamento migrantes de Matamoros.
Entre los apoyos se cuenta la donación de cubrebocas para que los extranjeros cuiden su salud y no se expongan al covid19.
Pese al esfuerzo de organizaciones de Estados Unidos y México, lo que se observa en el refugio a cielo abierto es que son muy pocos los que aceptan usar los protectores.
El campamento que da cabida a unos mil 500 extranjeros, cuenta con servicios precarios y el riesgo de un brote se mantiene, por lo que organización abrió un hospital móvil donde atender casos sospechosos y de sintomatología leve.





