Estados Unidos está intensificando su campaña de vacunación contra el coronavirus, comenzando el segundo mes de la iniciativa en estadios deportivos, canchas de béisbol, centros de convenciones y ferias.
Tras un lento comienzo en que se inocularon sólo profesionales de la salud y residentes de asilos de ancianos, los estados están avanzando a una segunda fase incluso antes de terminar la primera, vacunando a ancianos, maestros, choferes de autobús, policías, bomberos y pacientes con enfermedades crónicas.
“Con cada vacuna damos un paso hacia ponerle fin a esta pandemia”, declaró la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer.
Entretanto en Gran Bretaña, donde una variante del virus está esparciéndose y causando más muertes, fueron inauguradas siete nuevas instalaciones para poder implementar la vacuna, entre ellas en el centro de convenciones Excel en Londres, un autódromo en Surrey y un complejo de canchas de tenis y fútbol en Manchester.
En todo Estados Unidos, donde la pandemia ha entrado en su fase más mortífera y la cifra de muertes asciende ahora a 375.000, dirigentes y expertos llevan días denunciando que muchas vacunas están sin usar debido a lineamientos excesivamente rígidos que dan prioridad a los profesionales de la salud.





