Con venta de gorros tejidos abuelita se mantiene, el frío se acerca hay que comprarle, se pone en Chedraui de la Sexta.
«Yo a tejer aprendí solita a los 15 años de edad me agarré un suéter y lo desbaraté. Y desde ahí a prueba y error me he enseñado a tejer, pues no me gusta ser atenida a que me den», menciono.
Aunque recibe el apoyo de sus hijos y sus hijas ella entiende que tienen su familia e hicieron su vida y sobre todo que al igual que ella viven al día, por ello sale a vender esos gorros hechos por ella misma en Chedraui de la sexta y a veces en el de la Avenida del Niño.
Con una sonrisa en el rostro y una vitalidad increíble a su edad, está todas las mañanas de 9 de la mañana hasta que cae la tarde, esperando por los matamorenses a qué le compren sus gorritos a 100 pesos.
Mencionó que está muy agradecida con la tienda Chedraui y con la señora que también le deja vender allá por donde venden quesos en el estacionamiento de Chedraui Avenida del niño.







