Leonardo Fernández Castillo es un bombero que se ganó el cariño de Reynosa cuando en lo alto del Puente Maki abrazo fuerte a un hombre que desesperado pensaba en renunciar a vivir.
Fue la tarde del miercóles 7 de enero cuando un hombre de aproximadamente 40 años fue rescatado cuando se encontraba a punto de lanzarse del puente de La Paz. El primer rescate se presentó meses atrás en una antena de comunicación en la carretera Monterrey donde una joven de 16 años fue puesta a salvo.
El elemento explicó que en ambos casos el escuchar a las personas
cómo se sienten es la clave de lograr el éxito, porque en ambos casos buscan la comprensión y empatía de la situación en la que se encuentran.
“A veces no sabemos lo que tiene la otra persona. Todo lo que nos han enseñado es ponernos en el lugar de los demás, porque uno también tiene sus problemas, pero no se trata de contagiarlos, sino de tratar de ayudarlos”.
Relató que al subir al puente su prioridad fue convencer al hombre de descender, sin importar los me
tros de altura, solo el salvaguardar su vida.
“Cuando me vio se quería aventar. Nos pusimos a platicar, me contó todos sus problemas y fue cuando se quebró. Le dije que si necesitaba un abrazo; al principio se negaba, pero accedió cuando le dije: ‘sé lo que sientes, yo pasé por eso’”.
Agregó que cuando accedio el abrazo, lo sintio muy fuerte, por lo que sin dudarlo le dijo: ‘vámonos para abajo’”.
Fernández Castillo destacó que salvar una vida genera una satisfacción que no se compara con ningún reconocimiento.
“Son muchas las emociones que se sienten cuando logras salvar una vida, porque es algo que no se puede gratificar con nada, solo sentir orgullo de este oficio”.





