Desde el penal de Matamoros, una banda de secuestradores virtuales se dedicaba a extorsionar a habitantes de estados tan lejanos como Michoacaan, en hehcos descubiertos por las autorina-lesionados-violencia-reclusorioridades.

Se trataba de una productiva célula de un call center de presuntos delincuentes que se dedicaban al secuestro virtual y era operado desde diferentes centros penitenciarios, entre ellos el Centro de Ejecución y Sanciones de Matamoros.

La banda criminal fue desarticulada por elementos de la Unidad Especializada en el Combate al Secuestro (UECS), adscrita a la Procuraduría de Michoacán, en coordinación con fiscales de Tamaulipas y del Estado de México.

En el operativo se pudo rescatar a una michoacana enganchada que fue a dar hasta el estado de Tamaulipas mediante amenazas de los supuestos criminales y obligada así a mantenerse oculta en una vivienda.

Los ministeriales michoacanos trabajaron en el caso y esto los llevó hasta la referida entidad fronteriza, después de rastreos, incluso, en el Estado de México.

Hay tres reos probables responsables de dicha actividad delictiva.

Las autoridades michoacanas, tamaulipecas y mexiquenses descubrieron entonces que se trataba de secuestros virtuales que eran dirigidos desde el Centro de Ejecución de Sanciones de Matamoros, Tamaulipas.

En esa cárcel ubicaron a tres internos que presuntamente encabezaban los secuestros virtuales y les aseguraron una importante cantidad de chips para celulares que usaban para la referida actividad delincuencial.

La víctima fue rescatada sana y salva durante el sábado anterior, en una casa ubicada justamente en Tamaulipas, donde tenía cerca de 40 días encerrada. La agraviada fue regresada con sus familiares en Michoacán, quienes denunciaron desde un principio la situación.

Ante lo ocurrido, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) exhortó a la gente a colgar el teléfono ante llamadas de cualquier número desconocido, aunque sea una lada local, toda vez que los delincuentes ya consiguen chips con ladas del estado para realizar el secuestro virtual pues así las víctimas no desconfían del número.

“En el secuestro virtual todo se puede evitar no respondiendo a números desconocidos o colgando una llamada”, subrayaron contactos allegados a la PGJE, y precisaron que se deben establecer códigos de seguridad en la familia para prevenir este tipo de ilícitos, como por ejemplo no permitir que menores de edad contesten llamadas, no brindar información personal a desconocidos y no dejarse llevar por llamadas hechas por “el tío”, “el padrino”, “el abuelo”, etcétera sin antes cerciorarse de que en realidad se trata de un pariente. (Con información de PROCESO)

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