PLAYGROUND.- “Habían rumores de que estaba muerto”, dice uno de los asistentes al concierto que Marilyn Manson dio el pasado sábado.
Durante el directo, que se celebraba en el Hammerstein Ballroom de Nueva York, parte del escenario se vino abajo, hiriendo a Manson. En concreto, se trataba de una estructura con un andamio central y dos pistolas colocadas en cada uno de sus extremos.
Manson, colgado del andamio mientras cantaba, vio como la estructura cedía hasta casi aplastarle. La primera en irrumpir en el escenario para asistirlo fue, según la versión de otro asistente, la novia del cantante. “Ella había estado viendo el concierto desde bambalinas y corrió hacia él cuando vio lo que acababa de ocurrir”, explica. “Dos minutos después, llegaron los médicos”.
Diez más tarde, sacaron a Manson del escenario para trasladarlo al hospital más cercano.
El concierto había terminado. ¿La última canción de la noche? Sweet Dreams.
Aunque el accidente, a priori, no parece muy aparatoso –nada hace creer que la vida de Manson corra peligro–, todavía no ha trascendido en qué estado se encuentra el cantante. El único statement oficial, de su agente a Rolling Stone, es que Manson “sufrió una lesión” y “está siendo tratado en un hospital local”.





