UNIVISION.- Las autoridades escolares en Michigan prohibieron a Ehlena Fry, una niña de 12 años de edad con parálisis cerebral, ir a la escuela con su perrito de servicio. Ahora la niña, junto a su peludo perro llamado Wonder, exige en la Corte Suprema que la compensen por obligarla a dejar la escuela y a educarse en casa durante dos años.
Mientras Wonder esperaba pacientemente a que concluyera la audiencia en el caso conocido como Fry v. Napoleon Community Schools, adentro los jueces debatían sobre los derechos de la niña y parecían simpatizar con su postura.
La disputa se remonta a 2009, cuando los padres de Fry, entonces de cinco años de edad, adquirieron, con ayuda de familiares, amigos y la comunidad un costoso perro de servicio para ayudar a la niña.
Fry padece de parálisis cerebral, una condición que afecta su capacidad de moverse, mantener el equilibrio y la postura, causada por el desarrollo anormal del cerebro o por un daño al cerebro en desarrollo.Wonder la ayuda en sus actividades diarias y a darle independencia: puede ayudarla a recoger cosas que se le caen al piso, abrir y cerrar puertas, encender y apagar luces, ir al y facilitarle la interacción social.
La niña asistía a la escuela primaria Ezra Eby, en Napoleon, Michigan. Cuando sus padres notificaron que la niña llevaría a Wonder, las autoridades escolares se negaron, argumentando que la niña ya tenía asignada a una persona que le daría atención.
Ante la insistencia de los padres la escuela decidió concederle un «período de prueba» a Wonder hasta que finalizara el año escolar 2010, pero no le permitió al perro ayudar a Ehlena durante varias tareas para las que había sido entrenado. Por ejemplo, no la podía acompañar al recreo, al comedor, a la biblioteca ni a los laboratorios. Estaba obligado a estar en la parte trasera de los salones de clase.





