El gobierno asegura que en el país de 6,5 millones de habitantes sólo hay cinco muertos y 16 contagiados desde que se confirmó el primer caso en marzo
El gobierno del presidente Daniel Ortega se resistió a imponer medidas para el control del COVID-19, la enfermedad causada por el virus, durante más de dos meses desde la aparición del primer caso en Nicaragua.
Ahora, los médicos y familiares de las supuestas víctimas dicen que el gobierno ha pasado de negar la presencia del virus en el país a tratar de ocultar activamente su propagación.
“Le rogué al doctor que me dijera qué le pasó”, relató Enrique Ordóñez a The Associated Press. “Necesitaba saber si estaba infectado. Tengo una niña de 18 meses, mi madre tiene una variedad de dolencias y necesitamos saber si mi padre murió o no por COVID”.
El gobierno asegura que en el país de 6,5 millones de habitantes sólo hay cinco muertos y 16 contagiados desde que se confirmó el primer caso en marzo. Los negocios y las oficinas gubernamentales permanecen abiertas y el ejecutivo ha promovido activamente eventos deportivos y otros actos multitudinarios.
En su más reciente reporte, la ONG Observatorio Ciudadano, formada por médicos y activistas, aseguró haber identificado 1.033 casos sospechosos de COVID-19 en el país hasta el sábado-
El médico nicaragüense Álvaro Ramírez, quien fue jefe de Epidemiología durante la revolución sandinista y actualmente vive en Irlanda, dijo que la cifra de contagios es ya muy superior y que los próximos días “serán decisivos” para Nicaragua. Calcula que en dos semanas podría haber unos 18.000 contagios, de los cuales 890 serían graves.





