EL MUNDO.- Las llaman ‘mujeres sobrantes’ (‘sheng-nu’) porque tienen más de 25 años y están solteras. Viven con el estigma de no tener pareja en China, un país en el que el número de hombres es muy superior al de mujeres. En la cultura nacional, no casarse es una falta de respeto, acaso la mayor afrenta que puede causarle una mujer a su familia. Por eso son señaladas y llevan años reprimiendo un sufrimiento que ahora se ha colocado en primer plano.
La culpa es de un corto documental en el que varias mujeres chinas cerca de la treintena cuentan las dificultades que enfrentan cada día por no tener pareja, lo incomprendidas que se sienten y la presión social que deben aguantar. A su lado unos padres que, lejos de aliviarlas, elevan la angustia con sentencias como «sólo moriré en paz si te casas».
Sentencias que suenan a condena. Sentencias que tienen mucho que ver con la política de hijo único que durante décadas ha aplicado el Gobierno del ‘gigante asiático’. A pesar de que esa política llegó a su fin el año pasado, el problema continúa. Son muchas las generaciones cercenadas por prácticas como el aborto selectivo y deberán pasar aún muchos años para restablecer el equilibrio.
Casi el mismo tiempo que necesitará la sociedad para dejar de priorizar la maternidad y el matrimonio de ellas y para cambiar su concepto de las mujeres solteras, a quienes considera incompletas.
El documental La toma del mercado del matrimonio expone esta problemática en poco menos de cinco minutos: mujeres bellas, inteligentes y con las ideas muy claras que se derrumban cuando sus progenitores les imploran que se comprometan.
«Debes encontrar un marido. Sólo moriré en paz si te casas», dice el padre de una de las protagonistas.
«No seas tan cruel conmigo», pide otro. Y su joven hija no puede contener las lágrimas. «Quizá deba renunciar al amor para estar con el hombre adecuado», claudica resignada.





