Los migrantes del campamento del bordo del Río Bravo se bañan y disfrutan sin ninguna preocupación que haya o no cocodrilos en el río o la sana distancia, todo eso se olvida cuando tienes calor.
Varios migrantes esta tarde disfrutaban de las aguas del Río Bravo para mitigar el calor sofocante con una temperatura superior a los 34 grados centígrados.
Entre adultos, adolescentes y niños disfrutaban de darse un buen “chapuzón” en las aguas del Río Bravo, sin ninguna preocupación del coco o del covid, lo importante pareciera era refrescarse del intenso calor del medio día.





