LA NACION.- Ocho cumpleaños. Dos campañas presidenciales. Una fuerte crisis financiera. Varios conflictos urlinternacionales. Históricos acuerdos con antiguos enemigos. Arduas negociaciones legislativas. Dos hijas que pasaron de niñas a adolescentes. Los ocho años de Barack Obama en el poder fueron intensos y seguramente recuerde todo eso hoy, cuando se enfrente a las velas por sus 55 años, en su último cumpleaños en la Casa Blanca.

El estrés y el paso del tiempo dejaron su marca en el rostro y la cabellera del mandatario, como puede verse cuando uno mira al Obama que entró a la sala de prensa de la Casa Blanca con una torta hecha de muffins en su 48 cumpleaños, el primero que celebró como presidente, en comparación con el mandatario en las horas previas a cumplir los 55.

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