EL PAÍS.- Si ya resulta raro escuchar críticas públicas al Papa Francisco, encontrar carteles pegados en las calles de Roma contrarios a sus últimas decisiones es todavía más insólito. El domingo algunos barrios próximos al Vaticano amanecieron empapelados con una serie de pósteres en los que podían leerse reproches de carácter 1486389998_417068_1486392794_noticia_normal_recorte1conservador contra algunas actitudes y medidas tomadas últimamentepor Jorge Mario Bergoglio. No se conoce a sus autores, obviamente no estaban firmados y se colocaron de noche. Pero las primeras reacciones en blogs y webs especializadas apuntaron enseguida hacia los sectores más tradicionalistas de la Iglesia Católica.

Sus responsables utilizaron una imagen del Pontífice, en la que aparece algo cariacontecido, y superpusieron varias críticas a modo de escueto manifiesto. En los carteles, pegados en paredes y tablones de anuncios de barrios como Prati y en lugares concurridos como la entrada a un mercado, se reprochaba una lista de medidas a Francisco tratándole de tú. » France’, has intervenido Congregaciones, retirado sacerdotes, decapitado a la Orden de Malta y a los franciscanos de la Inmaculada, ignorado cardenales…¿pero dónde está tu misericordia?». Varias horas después de aparecer, los carteles fueron parcialmente tapados con otros en blanco con el logotipo institucional del Ayuntamiento de Roma y con el texto: «Publicidad ilegal».

El papa Francisco, el primero nacido fuera de Europa, ha encontrado algunas resistencias a los planes renovadores, de cierta apertura y modernización de la Iglesia que ha emprendido en los últimos años. Sus iniciativas, siempre más cerca de los desfavorecidos y excluidos que de los sectores más privilegiados, no han cesado de generar un suave y persistente runrún en webs y blogs especializados. Las críticas o las pequeñas refriegas suelen ser soterradas y se producen a resguardo de los órganos oficiales y de la ciudadanía.

Pero la campaña callejera del domingo se ha producido a plena luz del día y coincide con dos semanas en las que el pontífice ha mantenido una refriega abierta con el Gran Maestro de Soberana Orden Militar de Malta, nacida en la época de la Primera Cruzada (1099), a quien obligó a dimitir tras conocer una serie de tejemanejes urdidos a sus espaldas. Pese a que los carteles no estaban firmados por nadie, su aparición da pie ahora todo tipo de teorías conspirativas alimentadas desde un lado y otro de la trinchera digital y que solo podrán resolverse cuando la Policía Municipal, que ya ha abierto una investigación, compruebe si alguna cámara de seguridad grabó a los autores de esta inédita protesta callejera.

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