BBC.- Las autoridades confirmaron la muerte de al menos 52 personas en la región de Oramia, en Etiopía, durante una protesta en una fiesta religiosa.
Algunos murieron en una estampida después de que la policía empleó gases lacrimógenos, balas de goma y toletes, según testigos.
El primer ministro Haile Mariam Desalegne señaló que alborotadores habían causado un «caos planificado» que llevó a la gente a caer a barrancos y morir.
Rechazó las acusaciones de que las fuerzas de seguridad hubieran abierto fuego.
En un discurso a la nación en la televisión estatal, alabó los «grandes esfuerzos» para proteger a la gente de las «fuerzas del mal» a las que atribuyó las muertes, además de que prometió llevar ante la justicia a los responsables.
Miles se habían reunido para un festival religioso enBishoftu, a 40 kilómetros de la capital etíope Addis Abeba.
Reportes indicaron que la policía respondió después de que manifestantes antigubernamentales lanzaron piedras y botellas, pero otros dijeron que la manifestación era pacífica.





