AZTECA DEPORTES.- Para los que nunca lo vieron jugar en su momento de mayor auge, la media hora que jugó hoy Cuauhtémoc Blancofueron el resumen perfecto de su carrera. Que el América le ganara 4-1 a Monarcas fue secundario hoy en el Azteca.
El Temo, como coreó la gente en el Azteca durante sus últimos minutos en la cancha, se adueño de la pelota y cuando no la tenía,Sambueza o Peralta lo buscaron hasta que Cuauhtémoc estuvo a punto de derrumbar el Estadio Azteca con una magistral jugada que terminó estrellándose en el poste.
Taquitos, pases con ventaja y la clásico Cuauhtemiña todo el repertorio de Blanco salió a la luz hasta que dejó su lugar paraDarwin Quintero. América, como en la vieja época y con la mística dejada por Blanco en la cancha entonces recordó que son equipo obligado a ganar y gustar.
Y fue precisamente con la entrada de Darwin Quintero que América explotó. Peralta anotó al 43 y apenas arrancado el complemento, Darwin anotó el 2-0. El propio colombiano marcaría nuevamente cuatro minutos más tarde y ya todo era fiesta en el Azteca.
Por ahí América pecó en la mala marca yEnrique Pérez les anotó peroMichael Arroyo cerró la goleada anotando un penal que la gente pedía lo pudiera cobrar Cuauhtémoc Blanco. El 100 ya se había convertido en leyenda, pero dejó su legado de cómo se juega y defiende esa camiseta.





