A pesar de que la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas tiene identificado al salvaje asesino de Lizbeth, la niña de 11 años degollada a plena luz del día en Reynosa, no ha revelado su nombre y continua sin detenerlo para asombro y miedo de la sociedad fronteriza que teme el verdugo vuelva a atacar de nuevo.
El crimen que conmociono a Reynosa ocurrió en el fraccionamiento “Vamos Tamaulipas» cuando el hombre cuya identidad se desconoce, el lunes por la mañana ataco por la espalda a la pequeña a quien golpeo hasta el cansancio y le rebano el cuello con un cuchillo.
Se trataba de un vecino de Lizbeth, que aprovechando que la pequeña caminaba sola, se le fue a la yugular, y aunque los cuerpos de emergencia le dieron auxilio ningún esfuerzo basto para salvar la vida de la pequeña.
Alumna de la primaria Club Rotario Reynosa 76, la niña era hija de obreros y su casa se ubica en uno de los sectores más pobres de la ciudad. Por ser sus padres trabajadores de la maquiladora ella iba y venía a la escuela completamente sola.
Las primeras indagatorias revelan como liz fue abordada por un vecino que le abrió la cabeza de un golpe y después le cruzo con un cuchillo la garganta para dejarla en un charco de sangre.
De acuerdo con investigaciones realizadas, la colonia donde vivía la menor es considerada asentamiento irregular, se encuentra en la zona sur de Reynosa en una franja de extrema pobreza.
La autopsia revela como la niña presentaba contusión en cráneo, edema cerebral y una herida profunda en el cuello. El asesino sigue profugo. El crimen rumbo a la impunidad.





