Las vacunas Pfizer/BioNTech y Moderna podrían estar asociadas a casos de miocarditis y pericarditis, por lo cual se empezará a incluir como posibles efectos secundarios de su aplicación, según estudios de la Agencia Europea de Medicamentos.

Podría haber un «posible vínculo» entre las vacunas de la COVID-19 basadas en ARNm, Pfizer/BioNTech y Moderna, y varios casos muy raros de miocarditis y pericarditis desarrollados tras la vacunación, confirmó la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) este viernes.

El comité de seguridad (PRAC) de la EMA concluyó, durante su reunión esta semana para analizar la información disponible compartida por los médicos europeos, que los casos detectados de miocarditis y pericarditis desarrollados por algunas personas vacunadas con Pfizer o Moderna podrían ser un efecto secundario de este preparado.

Estas dos afectaciones cardíacas se incluirán a partir de ahora en la información del producto, junto a una advertencia para concientizar a los profesionales de la salud y los pacientes que reciben estas vacunas y vigilen este efecto adverso inusual.

La miocarditis es una inflamación del músculo cardíaco, y pericarditis una inflamación de la membrana alrededor del corazón, y los síntomas de estas afecciones inflamatorias pueden variar, aunque a menudo incluyen dificultades para respirar, latidos cardíacos fuertes que pueden ser irregulares (palpitaciones) y dolor de pecho.

Para alcanzar sus conclusiones, el PRAC analizó 145 casos de miocarditis y 138 de pericarditis en personas que recibieron Pfizer, así como 19 de miocarditis y 19 de pericarditis con Moderna (o Spikevax, como nombre comercial), comunicados a través de la base de datos Eudravigilance por países del Espacio Económico Europeo (EEA), que incluye los 27 de la UE, además de Islandia, Liechtenstein y Noruega.

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