Siria vive momentos de tensión no solo por el terremoto que azotó al país, sino por la crisis política que atraviesa el país desde hace años y que hoy dificulta la llegada de rescatistas, así como apoyo a las zonas que son rebeldes al gobierno de Bashar al-Ásad.

“El régimen impide que llegue la ayuda a la zona más afectada”, expresó Maruan Soto Antaki, escritor y experto en el Medio Oriente, en entrevista con Guadalupe Juárez y Sergio Sarmiento en el programa Sergio y Lupita de El Heraldo Media Group.

Señala que el territorio sirio está fraccionado por las zonas controladas por el régimen, las que controlan las milicias islamistas que están apoyadas por el gobierno turco, así como la de los curdos que son contrarias a esta misma administración.

Y es que el sismo aumentó el desafío planteado por las organizaciones humanitarias para ayudar a la población siria, en particular en la zona rebelde de Idlib (noroeste). Casi toda la ayuda humanitaria destinada a las zonas rebeldes es llevada desde Turquía por el cruce de Bab al-Hawa, que fue afectado por el sismo, según la ONU.

Trasladar la ayuda a partir del territorio sirio controlado por Damasco es difícil diplomáticamente. Esto supone también que el régimen autorice entregar suministros a la población de la zona rebelde y que los beligerantes lleguen a acuerdos para la distribución.

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