La ley HB1467, que fue aprobada en 2022 por el Congreso de Florida y firmada por el gobernador Ron DeSantis, ha llevado a la remoción de libros en escuelas del estado y se está aplicando de forma distinta en cada uno de los 67 distritos escolares.
La legislación busca proteger los derechos de los padres y controlar los materiales a los que están expuestos sus hijos en la escuela, informó la BBC.
Opositores a la medida consideran que se trata de mecanismo de censura utilizado por los conservadores para luchar contra la cultura woke, término empleado para aquellos que se enfrentan a problemas de discriminación o desigualdad.
De acuerdo con cifras de la ONG Florida Freedom to Read Project, hasta septiembre pasado en ese estado han sido objetados más de 900 títulos, de los cuales más de 400 habían sido removidos temporalmente de las bibliotecas y 65 terminaron siendo censurados.
Profesores temen que con la ley se les pueda acusar de «dar pornografía a un menor», castigada con hasta 5 años de cárcel, con el simple hecho de proporcionar algún libro «prohibido».