BBC.-En yuanes, 8.000. En dólares, 1.300. Ese fue el precio por la que el padre de Khin Khin Oo, una niña birmana de 4 años, la vendió en el mercado de tráfico humano chino.

Compungida, desde la puerta de su rústica casa de bambú, Ma Shan, abuela de la niña nos cuenta la historia. «Mi hijo es adicto a la heroína, así que no tenemos dinero».

La vida familiar de Ma Shan es un caos. Sólo a un par de metros de distancia, en la oscuridad de la casa, su hijo escucha sentado cómo habla de él, con la mirada perdida.

A la hija de Ma Shan no le ha ido mucho mejor. Abandonó a su familia por otro hombre (según Ma Shan, después de haber sido drogada con jugo de naranja), dejando a sus dos hijos con sus padres.

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