Un año después de regresar a la Casa Blanca, Donald Trump aumentó de forma agresiva los márgenes del poder presidencial en EE.UU. apoyándose en decretos, poderes de emergencia y el control del Partido Republicano, mientras el Congreso, dominado por sus aliados, apenas ha ofrecido resistencia efectiva a esa expansión.

En lo que va de su segundo mandato, Trump ha desdibujado los límites de la Presidencia al amparo de un Gabinete ciegamente leal y un liderazgo republicano dispuesto a apoyar su agenda a pesar de los precedentes establecidos por el propio Legislativo.
“En 2025, el presidente consolidó la autoridad ejecutiva llevando al límite la ley, usurpó poderes tradicionalmente reservados al Congreso, los tribunales y los estados. Inició una purga de la burocracia para sustituir a funcionarios de carrera por leales políticos”, escribió el analista político Ian Bremmer en una columna para la revista Time.





