La mu3rt3 no tuvo la última palabra. Para este agente de la PNC, hoy comienza la eternidad
La partida de Sammy Iván López García deja huella. No solo fue un policía comprometido con la seguridad del país, sino un hombre cuya vida estuvo guiada por su relación con Dios, la cual compartía sin reservas con quienes lo rodeaban.
Este domingo, mientras cumplían su misión de proteger a la ciudadanía en la ciudad de Guatemala, Sammy y otros siete agentes culminaron su servicio terrenal.
Quienes caminaron a su lado recuerdan que su fe no era un discurso, sino una forma de vivir. En cada espacio, dentro o fuera del servicio, sembraba palabras de aliento y llevaba el mensaje de Dios con humildad y convicción.
Para él, el uniforme representaba disciplina y entrega, pero su verdadera fortaleza nacía de su confianza en el Señor.
Vivía con la certeza de que existe una promesa más allá de esta vida, reservada para quienes sirven con honestidad, amor y fidelidad.
Hoy su memoria trasciende rangos y funciones. Se le honra como un guardián del pueblo y como un sembrador de fe que dejó luz en cada corazón que tocó.
Su despedida no es silencio, es oración. Y su ausencia no es derrota, es cumplimiento de la promesa eterna.
Descansa en paz, Sammy. Fuiste protector en la tierra y mensajero de esperanza. La recompensa del justo te ha sido entregada
Elevamos nuestras oraciones para que Dios fortalezca a su familia que ahora sufre el dolor de su ausencia.





