CNNMEXICO.-Sobre el escritorio del director de la Escuela Secundaria Estatal para Varones de Peshawar hay una pantalla que transmite un video de vigilancia de alrededor del campus.
En uno de los cajones del escritorio, al alcance de la mano derecha de Abdul Saeed, yace una pistola completamente cargada.
Saeed, quien ha sido maestro durante 15 años, afirma que traer un arma a la escuela le da seguridad a sus estudiantes. Ellos aún están aterrados luego de un ataque ocurrido en diciembre en el Army Public School and Degree College, cuando militantes talibanes irrumpieron en el edificio y masacraron a docenas de estudiantes durante un asedio de seis horas.
«Ellos miraban hacia la puerta cada vez que escuchaban un ruido. Ahora cuando me ven con la pistola, no necesitan preocuparse y pueden enfocarse en la tarea que tienen por delante: aprender», dice Saeed.





