ELMUNDO.-Para Kong Chantha, responsable de equipo de una de las fábricas textiles de Phnom Penh (Camboya), cada día es eterno. Turnos de hasta 12 horas, sin distinguir domingos de miércoles, cosiendo prendas que terminarán colgadas en algunas de las principales cadenas internacionales de Occidente como H&M, GAP, Mark and Spencer, Adidas o Armani. Y sin excusas posibles para dejar de coser ni un segundo, a velocidad de vértigo y encogida delante su máquina, ante el riego de ser despedida. «Una trabajadora de mi equipo quería irse más temprano. Tenemos que cumplir horas extras hasta las 9 de la noche, todos los días, pero ella padecía dolores agudos por la menstruación y solicitó hacer horas extras solo hasta las 6 de la tarde. Le gritaron y le dijeron que le deducirían siete dólares de su salario y que no se renovaría su contrato. Por lo que no se fue, y siguió trabajando».

Su testimonio forma parte de la amplia denuncia en forma de informe elaborada por Human Rights Watch y presentada hace unas horas en Phnom Penh, capital de Camboya. A lo largo de 140 páginas,’Trabajen más rápido o váyanse: Violación de derechos laborales en el sector textil de Camboya’ desgrana las condiciones laborales casi esclavistas que aplican algunas fábricas -con frecuencia las más pequeñas, abastecedoras a su vez de las empresas exportadores contratadas por las grandes firmas- donde los derechos laborales son casi inexistentes, se aplica especial presión sobre embarazadas y las horas extraordinarias no remuneradas son obligatorias en muchas de ellas. De negarse, el trabajador se expone a ser despedido, sufrir deducciones salariales o padecer un traslado punitivo. También se ha documentado casos de trabajo infantil en al menos 11 de las fábricas investigadas.

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