BBC.- Tiene 30 años, pero dice que se siente solo.
Es uno de los pocos hombres jóvenes que aún quedan el pueblo.
«Todos mis amigos, la gente con la que crecí, se fueron hace mucho tiempo», asegura.
Su nombre es Stoyan Evtimov, dirige un grupo de canto folklórico y organiza un festival de música anual, un intento de revivir la música matrimonial tradicional en Peshtera, un pueblo perdido en las montañas de Bulgaria.
Aún así, asegura que la vida en el pueblo se está volviendo insostenible, sobre todo desde el punto de vista sentimental.
«Es imposible encontrar a alguien para casarse aquí en el pueblo, o en las aldeas, simplemente porque no hay jóvenes, la única oportunidad de encontrar a alguien está en la ciudad«, dice.
«Sería muy triste y difícil para mí dejar el pueblo, pero tendré que hacerlo en algún momento».
Después del comunismo
Las aldeas búlgaras, como las de gran parte de Europa, han estado perdiendo habitantes durante décadas.
Cuando el comunismo llegó al poder después de la Segunda Guerra Mundial, implementaron la agricultura colectiva y muchos trabajadores agrícolas encontraron empleo en nuevas fábricas.
Pero después de que el comunismo cayó en 1989 y las granjas colectivas desaparecieron comenzó la tendencia a abandonar los campos y migrar hacia las ciudades.





