Ante la llegada de un nuevo frente frío número 11, los migrantes del campamento del bordo del Río Bravo, se preparan amarrando sus casas y poniendo piedras pesadas para evitar que los fuertes vientos que acompañados de lluvia llegarán en horas de la madrugada, no les vaya a levantar sus casas de campaña, donde tienen sus pocas cosas, que buscan asegurar no se vayan a mojar.

Recubren sus casas con bolsas de plástico o lonas de hule para evitar que se mojen y en torno de la casa excavan un poco para que el agua que caiga pueda escurrir en el entorno y no entre en gran cantidad al interior de sus carpas que están en la zona del Puente Nuevo Internacional.

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