Por Valentín Calles Melo

Marco Bracho Ruiz, es un tamaulipeco distinguido, activista pro derechos para personas que padecen una discapacidad motriz en su cuerpo, presidente y colaborador de fundaciones a nivel estatal y nacional, precursor de nuevas propuestas de ley en favor de los discapacitados, siendo el primer tamaulipeco con una discapacidad que estudió en la famosa y prestigiada universidad de Harvard. 

Conferencista que ha impartido charlas motivacionales a miles de personas, que pesar de ser parapléjico y moverse en una silla de ruedas da muestras de tener una gran fe en Dios, disfrutar de una vida plena y no solo eso, sino que despertar esos deseos de vivir a todas las personas que sufren una falta de motivación, con sus talleres las prepara y las insta para seguir adelante.

La fe en Dios, aunado a una actitud positiva, los deseos de superarse para valerse por sí mismo y conocer a una jovencita discapacitada con parálisis cerebral, le dieron las fuerzas para tomar una decisión importante que vino a impactar y cambiar su vida totalmente.

En entrevista para este medio nos comentó sobre el terrible accidente automovilístico que lo dejó cuadraplejico a la edad de 22 años, por lo que meses de gran sufrimiento tuvieron que pasar antes de buscar un milagro en en su vida y volver a tener sus actividades normales de la vida diaria como seguir estudiando en el TEC de Monterrey, regresar hacer deporte.

Nos relata que un día se propuso algo, que si no obtenía el milagro que pedía para él, entonces se convertiría en el milagro para alguien que así lo necesitara.

Un impactante milagro de vida, es como pudiéramos definir a Bracho, una persona sencilla, de gran corazón, con una gran fe en Dios que lo motiva e impulsa cada nuevo día para que personas ordinarias, puedan convertir su vida en algo extraordinario.

Es un gran ejemplo de fe, un testimonio vivo de que la discapacidad no es una limitante para triunfar en la vida, como él dijo “ Los límites los ponemos nosotros”, por lo tanto su ejemplo de entrega, tenacidad, lucha y disciplina diaria, busca impactar con sus hechos a las personas que les brinda conferencias, que han sido un poco más de 225000 personas en los últimos trece años.

Un gran ejemplo y orgullo tamaulipeco que están considerando poderlo nominar como candidato a un premio Nobel, un importante galardón internacional que se entrega una vez al año, en Oslo, Noruega.

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