Por Valentín Calles Melo
Agentes del Instituto Nacional de Migración mantienen un estricto cerco en torno al campamento migrante ubicado en las márgenes del Río Bravo en Matamoros. 
La restricción alcanza no solo a los extranjeros que tienen que mostrar documentación para entrar o salir por el único acceso, sino también para personas externas como voluntarios y vendedores ambulantes que pretenden ingresar al área cercada.
Elementos federales del INAMI son los que están a cargo del proceso y quienes prohiben el acceso a personas externas.
Solo los migrantes que viven en dicho campamento son quienes pueden salir y entrar a dicho sector del bordo del Río Bravo.
El módulo de control del INM que encuentra a la entrada principal del campamento, checan la temperatura y les proporcionan cubrebocas a todos los migrantes que salen del campamento para realizar actividades externas, como ir de compras o al trabajo, entre otras.





