Por Juan Hernández
Durmiendo en el suelo en un rincón de la sala de espera de urgencias del Hospital General Dr. “Alfredo Pumarejo” y tapándose con algunas cobijas que unas almas caritativas le han llevado a veces acompañado de un poco de comida, José Ángel García Torres el padre del menor Ángel que muy lentamente continúa recuperándose lleva un mes y un día sin perder la fe.
Los doctores le han comunicado que el estado de salud aunque delicado va evolucionando bien, poco a poco pero bien, se espera que mejore, incluso el lo vio mejor a la hora de visita que es a las 4 de la tarde «Solo le pido a Dios que abra sus ojos».esperó el afligido padre.
Lo que pide es que su hijo salga adelante para poder irse a trabajar ya que el es albañil y realiza trabajos por su cuenta por tal motivo no tienen un salario fijo, afortunadamente algunas personas de buen corazón le hablan para darle ánimo y consuelo otras acuden a verlo y llevarle un taco como él mismo lo comenta.
«Bendito Sea Dios, yo siento que todas las personas están orando por la salud de mi hijo y por mi y yo les agradezco pues es una cosa muy difícil es muy triste,es una cosa muy pesada muy dura y no se lo deseo a nadie lo que estoy pasando preferiría estar trabajando y no estar aqui»
La pregunta obligada es qué sabe de la madre del menor y solo contesta:
«No se nada y no quiero saber nada yo solo estoy enfocado en la salud de mi hijo, Dios que se encargue del castigo que debe de merecer que le puedo decir yo» aclara el papá del menor.





