Centroamericanos que viven en las márgenes del Río Bravo a la espera de que Estados Unidos apruebe su solicitud de asilo humanitario acusaron al Instituto Nacional de Migración de hacer más precarias sus circunstancias al quitarles la energía eléctrica y suspender la limpieza de sanitarios portátiles.

Fue la guatemalteca María N., quien señaló a los agentes de migración de actuar con negligencia y condenarlos a vivir en hacinamiento y suciedad en el refugio de Matamoros.

“Mire los Baños tiene 15 días que no pasan a limpiarlos, están hasta arriba y tenemos que entrar todos mujeres y niños porque suspendieron el servicio de limpieza”.

Cuando el número de refugiados alcanza apenas los 800 muy por debajo de los 2 mil que el campamento a orillas del Río Bravo llegó a tener a principios de año, los avecinados perciben hostilidad y abandono por parte de autoridades migratorias.

“Es como si ya les urgiera que ya nos fuéramos de aquí cuando no entiende que todos estamos a la espera de que se reanuden las cortes y Estados Unidos nos abra la puerta, pero mientras no tenemos a donde más largarnos pero eso quiere decir que nos tengan viviendo como animales”.

Acusaron a los agentes de migración de ahuyentar a organizaciones religiosas y filantrópicas de Estados Unidos para que dejaran de traer apoyos como alimentación y comida.

“Nos han encerrado como si fuéramos unos chanchos miren el corral en el que vivimos, no somos delincuentes somos migrantes y venimos huyendo de nuestros países en mi caso con una niña de 12 año que no merece vivir en estas condiciones, entre la mierda como nos tiene México”, acuso.

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