Los dos cuerpos electorales más importantes de México están bajo escrutinio y el Presidente López Obrador es el principal interesado, porque quiere un cambio de fondo, aunque evitará meterse con el Tribunal Electoral para “respetar la división de poderes”.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a tocar el tema de la reforma electoral este martes, a propósito de la aparente solución provisional a la crisis del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Su intención es clara: una revisión general de los principales órganos electorales del país.

Para el mandatario, sin embargo, dicha crisis no está concluida a pesar de la renuncia de los dos presidentes que luchaban por el poder de la Sala Superior. La solución, para López Obrador, es que todos los magistrados renuncien.

“No han demostrado actuar con rectitud”, dijo esta mañana. “A mí me decepcionaron y tengo pruebas, cuando resolvieron cancelar las candidaturas en Michoacán y Guerrero. Actuaron bajo consigna y no actuaron como jueces”, dijo.

López Obrador usó de ejemplo el retiro de las candidaturas de Raúl Morón y Félix Salgado Macedonio, ambos abanderados de Morena, su partido, rumbo a las gubernaturas de Michoacán y Guerrero en este 2021, como el principal rasgo de un Tribunal Electoral corrupto.

“¿Qué hubo ahí? Mano negra. Ya llevo yo muchos años en esto, no me estoy chupando el dedo, entonces ya no les tengo confianza. Lo mejor es una renovación. Porque la democracia tiene que estar en manos de gente incorruptible, honesta”, dijo desde su estrado en la conferencia “mañanera” de este lunes.

Sin embargo, se quedó apenas corto de llamar a una reforma al interior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. “No quiero hablar más del tema porque eso le corresponde a ellos”, explicó López Obrador.

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