BBC.-La clausura del vertedero más grande de América Latina en 2012 fue extensamente elogiada. Pero poco más de dos años después, muchos de los recolectores de basura que trabajaban allí lamentan que el sitio ya no exista. Y se han vuelto aún más pobres.
Más de 2.000 de los llamados «buscadores de tesoros» solían rastrear las montañas de basura de Gramacho, un basurero en las afueras de Río de Janerio.
Los recolectores –o catadores– tamizaban toneladas de desperdicios en busca de materiales reciclables que puedan vender. Y a veces, literalmente, encuentran oro. Un día Cleonice Bento vio algo particularmente brillante entre desperdicios de alimentos descompuestos y botellas de plástico.
«Encontré un collar de oro portugués, lo vendí y me construí una casa de dos pisos», recuerda. Y dice que incluso le quedó dinero para tomarse un descanso de un mes sin recoger basura





