La 98 edición de los premios Óscar recobró este domingo el pulso político, con varias proclamas exigiendo el fin de la guerra, además de homenajes que recordaron a estrellas fallecidas como Rob Reiner o el icónico Robert Redford.
Desde el discurso de apertura hasta los agradecimientos de las categorías principales, figuras de la talla del español Javier Bardem o el director noruego Joachim Trier aprovecharon sus minutos frente al micrófono para denunciar el tenso contexto geopolítico internacional.
Esta ceremonia, más allá de los galardones, también se esperaba con expectación para ver si Hollywood rompía su silencio sobre la situación actual, tanto dentro como fuera de las fronteras del país.
Javier Bardem, el más reivindicativo
Precisamente el actor español se presentó ante los más de 3.000 invitados a esta ceremonia con el discurso más crítico y arrollador. Su compromiso con la actualidad ya se percibía desde su llegada a la alfombra roja, por la que se paseó luciendo una pegatina de “No a la guerra” y un pin que abogaba por la paz en Palestina.
“No a la guerra y Palestina libre“, exclamó Bardem antes de dar paso a la presentación del premio en la categoría a mejor película internacional.
Otro de los momentos que caló hondo en la sensibilidad de la noche fue el protagonizado por David Borenstein, director del premiado documental ‘Mr. Nobody Against Putin‘, quien transformó su ascenso al estrado en una sentida apelación a la Humanidad.
Hay algunos países en los que, en lugar de estrellas fugaces, lanzan bombas y drones. En nombre de nuestro futuro, en nombre de todos nuestros hijos, ¡detengan estas guerras ahora!”, dijo Borenstein en un discurso poderoso, al que le siguió un prolongado aplauso del público.
Mientras, Paul Thomas Anderson dijo, al recoger el premio a mejor guión adaptado, que estamos dejando “un mundo muy alocado”, pero mostró su esperanza en que las generaciones futuras “traigan un poco de luz a este mundo”.





