ElPais.-“Mientras esté viva no me canso, sólo muerta voy a dejar de buscarlo”, exclama una mujer morena, de rasgos finos y corta estatura. En su mirada se refleja el cansancio de la espera. Sobre su pecho cuelga la fotografía de un joven que viste una playera negra con una cobra en blanco, los pulgares en las bolsas de los tejanos. “Marvin Leonel Alvarez Portillo. Desapareció el 15 de julio de 2010”, se lee. Ella es Reyna Isabel Portillo, originaria de El Salvador. Desde hace cuatro años busca a su hijo. La pobreza extrema en la que vivía en ese país de Centroamérica lo obligó junto con su primo a emprender uno de los viajes más peligrosos que pueden hacerse: la búsqueda del sueño americano.





