Por Valentín Calles Melo

Los migrantes que viven el campamento en el bordo del Río Bravo se niegan a desalojarlo muy a pesar del peligro que representa de una posible inundación debido a la apertura de compuertas más al norte y como resultado toda esa agua llegará por cause del Río con el riesgo a desbordarse. 

Han resultado inútiles los esfuerzos realizados por organizaciones voluntarias, iglesias, casa del migrante para que dejen el refugio a cielo abierto.

Ninguna autoridad ni tampoco lideres religiosos como Francisco Gallardo o Norma Pimentel han  logrado convencer a los migrantes que dejen el paraje que de seguir creciendo el caudal del río quedaría bajo el agua.

Desde el lunes se  han sos tenido reunión con los migrantes y voluntarios pero su respuesta ha sido negativa pues temen que de salirse ya no los dejen regresar a dicho lugar, es lo que han manifestado algunos migrantes.

El nivel del agua del río por ahora va subiendo de manera lenta, pero se espera una gran cantidad de agua que cayó por el huracán Hanna y además de abrir las compuertas venga a inundar las partes bajas de Matamoros que están muy cerca del bordo.

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