Científicos de la Universidad Atlántica de Florida, dieron a conocer el primer caso conocido de un lactante con inmunoglobulinas IgG, uno de los cinco anticuerpos que el organismo fabrica para defenderse de patógenos y que están vinculados al SARS-CoV-2.

La vacuna, de la farmacéutica Moderna, se proporcionó a una trabajadora sanitaria de primera línea, con un embarazo de 36 semanas y 3 días; el parto fue normal y espontáneo tres semanas después de la primera dosis de la vacuna contra la covid.

Nació una niña sana, con una evolución normal, a la que se le tomaron varias muestras de sangre del cordón umbilical; el suero se envió al laboratorio para la prueba de anticuerpos del coronavirus.

Los resultados mostraron la detección de anticuerpos IgG en la sangre del cordón umbilical contra la proteína S del SARS-CoV-2 (la proteína que usa el coronavirus para entrar en las células humanas).

Mientras, la madre recibió la segunda dosis de la vacuna Moderna según el calendario normal del protocolo de vacunación de 28 días.

Es un estudio preliminar publicado en medRxiv, un repositorio de artículos científicos cuyas conclusiones no han sido comprobadas por investigadores independientes, los firmantes de este nuevo trabajo recuerdan que existe una necesidad importante y urgente de investigar la seguridad y la eficacia de la vacunación contra el SRAS-CoV-2 durante el embarazo.

La vacunación materna contra la gripe y la TDaP (tétanos, difteria, tos ferina) ha sido bien estudiada tanto en términos de seguridad como de eficacia para la protección del recién nacido mediante el paso de anticuerpos por la placenta, así que cabría esperar -dice el estudio- una protección similar tras recibir la madre la vacuna contra el SARS-CoV-2, el virus de la covid-19.

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