SIN EMBARGO.- El funeral de Felipe de Jesús Pérez Luna, alias “El Ojos”, cumplió con las ceremonias que se destinan a los jefes del narcotráfico en México; hubo gente armada (autoridades aprehendieron a siete personas), música y vítores.
Una multitud llegó a despedir al narcotraficante, cargando enormes arreglos florales y lanzando vivas, sin los rostros cubiertos y sin temor a ser identificados. “Felipe, Felipe, ra-ra-rá!”, gritaron.
Pérez Luna fue un criminal, de acuerdo con las autoridades, que habría mandado matar a cerca de 60 personas.
Cuando elementos de la Marina Armada de México llegaron por él y sus asociados, opuso resistencia. Murió en una finca de Tláhuac, que se presentaba como despacho de abogados.
Inmediatamente después, como ha sucedido en Monterrey, en Guadalajara, en Nuevo Laredo o en Matamoros cuando matan o detienen a un jefe del crimen organizado, hubo movilizaciones y quema de vehículos conocidos como “narcobloqueos”.
La Secretaria de Seguridad Pública (SSP) de la Ciudad de México desplegó un operativo en las inmediaciones del sepelio e interceptó al par de sujetos armados. Cinco personas interfirieron durante la detención de los hombres y los elementos de la SSP también los aprehendieron.
Hoy, al menos dos individuos intentaron ingresar armados al Panteón de San Lorenzo Tezonco, sitio en el que se llevarán los restos del presunto líder del Cártel de Tláhuac.






