Desde hace varias semanas, se ha detectado que los jóvenes mexicanos están volviendo a salir de fiesta no sólo a bares y restaurantes, sino también a puestos ambulantes sin seguir medidas de prevención ni distanciamiento social. Aunado a ello, el apogeo de graduaciones en junio llevó a casos masivos de contagios de estudiantes en sus viajes a playas mexicanas y lugares de recreación.

Los jóvenes mexicanos protagonizan la tercera ola de coronavirus en el país, que si bien es minimizada por las autoridades porque ha caído el número de hospitalizados y pacientes graves, se refleja en los módulos de pruebas gratuitas de detección de la COVID-19.

“Vine (a hacerme la prueba) porque en la oficina donde trabajo mi jefe directo dio positivo y estuve en contacto con él hasta el viernes”, señaló este viernes a EFE Alejandro López, un joven de 27 años que acudió a realizarse una prueba a un módulo de la Alcaldía Gustavo A. Madero, al norte de la capital mexicana.

Como en los primeros meses de la pandemia, estos lugares tienen por estos días largas filas que en su mayoría están conformadas por jóvenes, en promedio entre los 20 y los 35 años, que aún no han sido vacunados y temen estar contagiados.

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