Durante semanas, Trump ha amenazado con volver a un bombardeo a gran escala contra Irán una vez que las elecciones en Estados Unidos quedaran atrás si Teherán no llegaba a un acuerdo en términos aceptables para él.
Mientras evalúa el varapalo que sufrió su Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta ahora la difícil pregunta de qué hacer con su impopular guerra de ocho meses contra Irán.
Durante semanas, Trump ha amenazado con volver a un bombardeo a gran escala contra Irán una vez que las elecciones en Estados Unidos quedaran atrás si Teherán no llegaba a un acuerdo en términos aceptables para él.
En sus primeros comentarios el miércoles tras la contundente victoria electoral de los demócratas —una ola impulsada en parte por el descontento del electorado estadounidense con la guerra—, Trump coincidió en gran medida con el vicepresidente JD Vance, quien reflexionó públicamente sobre que la guerra fue una catástrofe para los republicanos.
“En gran medida es cierto porque hizo subir un poco la gasolina”, afirmó Trump. Aun así, se reafirmó en su decisión de iniciar el conflicto pese a su alto costo político. “Al mismo tiempo, si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría de nuevo”, agregó.
Los ataques, y los contraataques, han causado decenas de miles de millones de dólares en daños en la región. Y el conflicto ha llegado al bolsillo de las familias de todo el mundo con precios elevados de la gasolina y costos en aumento en prácticamente todos los sectores.
Ahora, mientras Trump sopesa su próximo movimiento, lo que está en juego no podría ser mayor para Irán, Oriente Medio y la economía global en general.





