Por Valentín Calles M.
Después de la intensa lluvia y fuertes vientos que originaron con la entrada del frente frío, a muchos migrantes sus casas de campaña se inundaron de agua, se les mojaron sus cosas, ropa, colchones, cobijas que tenían para dormir, porque varios tuvieron que desarmar su casa y cambiarla de lugar más alto, pero con mayor riesgo que fuertes vientos la derriben ante su vulnerabilidad.
En un recorrido por el bordo del Río Bravo se pudo observar casas de campaña en precarias situaciones, entre el lodo y todo mojado en su interior.
Los niños son los más perjudicados ante esta situación de carencia donde poder dormir si tener que preocuparse por la lluvia o soportar el frío intenso de la noche.
En entrevista con este medio de comunicación de LaFronteradice, varias personas solicitaron ayuda para estar en un albergue, además de pedir ropa de frío para sus hijos que los acompañan. En la parte alta del bordo, es donde más se siente la intensidad del aire.
Cobijas, chamarras, sudaderas, ropa de invierno de mangas largas o lonas para cubrirse de la lluvia, es lo que más requieren para poder soportar las lluvias y la disminución de la temperatura ambiente, que con la humedad baja más la sensación térmica; en el campamento de migrantes del Puente Nuevo.
Muchas casas de campañas las tuvieron que amarrar piedras para hacerle contrapeso al aire y así evitar que salieran volando por los fuertes vientos.






