Por Valentín Calles M.

A pesar que las aguas del Río Bravo no son las más idóneas para ir de pesca; un grupo de varios migrantes, entre ellos mexicanos y cubanos, de manera separada dedicaron parte de su tiempo a pescar, la tarde del domingo.

Fue a orillas del Río Bravo que se pusieron a pescar para tener un cambio en la dieta alimentaria, de estos migrantes que viven en el campamento del Puente Nuevo Internacional, entre mexicanos y extranjeros han encontrado en la pesca otra forma de optimizar su tiempo y a la vez una forma de alimentarse ellos y sus familias que los acompañan en este proceso de la espera de una cita migratoria en corte de los Estados Unidos para obtener asilo político o humanitario, que les permita cruzar legalmente al vecino país del norte para alcanzar “el sueño americano “.

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