EL PAÍS .- El aborto legal ha ganado en la Cámara de Diputados y en las calles de Buenos Aires. En una votación acalorada y muy reñida, que se prolongó durante más de 20 horas, los legisladores aprobaron este jueves el proyecto de ley para la interrupción voluntaria del embarazo por 129 votos a favor y 125 en contra. Fuera, en uno de los lados de la plaza, miles de chicas adolescentes estallaron en aplausos, gritos de emoción y lágrimas. En el otro, se retiraron cabizbajos. Pocos imaginaban tres meses atrás, cuando el presidente Mauricio Macri habilitó el debate, que la legalización del aborto sería aprobada en al menos una de las dos cámaras. Ahora el proyecto de ley pasará al Senado, más conservador. Todo apunta a que la ley se estrellará allí, pero nada es seguro en esta Argentina arrastrada por una ola feminista que ha hecho del aborto legal una de sus banderas. Es una jornada histórica.

Fue una sesión de infarto. Los números bailaron durante toda la jornada y al final la balanza se inclinó por el cambio de postura de unos pocos legisladores. La fractura de la sociedad argentina sobre el aborto se repitió en el interior del hemiciclo y de los partidos políticos. Todos los bloques votaron divididos, con excepción de la izquierda, con una postura unánime a favor de la interrupción voluntaria del embarazo. En la actualidad, el aborto es ilegal, excepto en casos de violación y de riesgo para la salud de la madre. Las mujeres que interrumpen su embarazo se enfrentan a penas de cárcel de entre uno y cuatro años.

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