Los migrantes africanos que siguen llegando a Matamoros no con miras a cruzar a Estados Unidos sino a permanecer en esta localidad fronteriza y hacer sus vidas lejos de la guerra y hambruna tienen un panorama incierto pues casi nadie les quiere dar trabajo.

La directora de la asociación civil Apoyándolos a Triunfar revela como aun antes de la emergencia sanitaria los africanos de por sí tenían problemas para encontrar trabajo:

“Pues hay muchos empleadores que tienen miedo de darles trabajo por temor a una multa por parte de Migración, entonces la crisis los alcanzó así y tampoco tienen trabajo, tienen gastos y no saben como hacerle”.

Se trata de familias extranjeras que se han asentado en el fraccionamiento Las Brisas, uno de los sectores más poblados de Matamoros, donde en grupos rentan viviendas, apenas sobreviven con actividades informales y la caridad de los vecinos. 

Son parte de la comunidad apátrida que obtuvo permisos de residentes en la estación Siglo XXI de Tapachula, Chiapas, que les permitieron cruzar el país hasta llegar a la frontera, afirmó la activista Gladys Cañas.

“Ellos tuvieron que hacer la solicitud de Refugio en Chiapas, allá mismo debieron haberlos orientado pero no fue así, cruzaron todo el país se quieren asentar aquí pero sucede que no encuentran trabajo por la contingencia y están teniendo muchos problemas, no hablan español, sólo ingles o francés son familias enteras que a veces no tienen que darles de comer a sus niños”.

 

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