introvert-extravertEs normal no llevarse bien con todos, principalmente porque nuestro carácter nos hace únicos. Además, la ciencia ha revelado que, además de tener comportamientos diferentes, nuestros cerebros tienen diferencias fisiológicas que ayudan a explicar las diferencias entre el comportamiento de alguien extrovertido y otra persona introvertida, además de derribar ciertos mitos acerca de ambos tipos de personalidades. Según el psicólogo Scott Kaufman, el cerebro extrovertido responde de manera más activa a recompensas como el sexo, la condición social o el dinero que un cerebro introvertido. Esto se debe a su sistema de dopamina, que es un neurotransmisor que ayuda a regular las recompensas y placeres en el cerebro, ello explica que, al rodearse de gente, una persona extrovertida se muestre más emocionada que una introvertida. A ello, el especialista sumó que los extrovertidos se sienten más energizados por ese tipo de cosas en su entorno, mientras que el sistema de dopamina de un introvertido no es tan activo cuando esos eventos lo rodean.

 

Mitos sobre las personas introvertidas

 

Pese a la creencia, los introvertidos no son asociales, solamente tienden a ser menos sociables que los extrovertidos. Como plantea Kaufman, son seres sociales que no reciben la misma energía que las personas extrovertidas. Aunque las personas introvertidas puedan parecer menos entusiastas, esto no significa que no sean seres sociales, explica Kaufman. También agrega que todos somos seres sociales y que esta característica es algo fundamental en la naturaleza humana.

 

Pensar que ser introvertido es lo mismo que ser tímido, es otro error. Esto lo explica Sophia Dembling, autora del libro “El camino del introvertido: vivir una vida tranquila en un mundo ruidoso”, añadiendo que la timidez es un comportamiento que se debe a estar temeroso en una situación social, mientras que la intnroversión es una motivación, son las ganas que alguien tiene de estar en determinada situación.

 

Mitos sobre las personas extrovertidas

 

Uno de los errores más frecuentes con respecto a los extrovertidos es pensar que, necesariamente, son mejores líderes que sus contraparte (aunque muchos líderes sean personas extrovertidas). El académico de la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania, Adam Grant, recuerda que hay que recordar que los extrovertidos suelen buscar más este tipo de reconocimientos, sin que eso signifique que sean los más adecuados para la función.

 

Otra idea errada es pensar que las personas extrovertidas quieren estar siempre en sociedad y que no tengan tendencias tímidas. Grant explica que, pese a que es fácil pensar que a un extrovertido le cueste menos la conexión con otras personas que a un introvertido, puede ser tan tímido como una persona introvertida.

 

Es el mismo Adam Grant quien explica que hay extrovertidos tímidos: les cuesta interactuar con desconocidos, pero les encantan los grandes conciertos, mientras que hay introvertidos sociables: puede conversar con personas al azar en una fiesta, pero les incomodan las luces y ruidos fuertes.

 

La definición entre introversión y extroversión provienen de las teorías del psiquiatra Carl Gustav Jung, quien afirmó que los introvertidos gravitan hacia su vida interior y que, por otra parte, los extrovertidos son más interesados en el mundo exterior (de ahí sus nombres).

 

La autora, Sophia Dembling, recuerda las palabras de Jung y explica que la descripción de éste busca acercarse a la idea de que los introvertidos pierden su energía al interactuar con otros, mientras que la recuperan en soledad. Al contrario, los extrovertidos la pierden en solitario y la ganan estando en grupo.

 

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